“Hello”

10-Habitos-que-las-personas-éxitosas-practican-en-la-mañana-2

Me siento sobre el borde de la desconocida cama. Todavía llevo la mochila azul sobre mis hombros y mantengo en mi mano la llave que me ha dado acceso a mi nuevo hogar. Estoy sola. No hay nadie más.

Cierro los ojos. Inspiro. Espiro. Los abro.

La pregunta no se desvanece: ¿Qué hago aquí? Me sobrepongo y por fin decido contestarla. “Enfrentarme a la vida” me digo.

El tiempo pasa. Y eso es lo que más deseo en el mundo. Que pase rápido, que esto se acabe. Me quiero ir a casa. Pero no. Las agujas del reloj y el incontrolable tiempo no trabajan tan deprisa.

Decido quitarme la mochila, al igual que la chaqueta. ¡Qué calor hace en este todavía un país extraño para mí! Se suponía que era un lugar helador en su época más fría. Y sin embargo me recibe con un aliento que sobrepasa los 30 grados. Me siento afortunada y agradezco aquel consejo de aquella camarera de llenar la maleta con ropa fina y fresca. Un consejo que se volverá algo incierto. El loco tiempo no parará de cambiar.

El tiempo. Todo. Locura.

Basta de pensar. Pasemos a la acción. Hay dos maletas por deshacer, pero mejor escoger la más grande. Cuántas más cosas haya, más tiempo permaneceré ocupada.

Me familiarizo con mi habitación, aunque no deja de ser extraña. Espero que el tiempo haga de ella mi pequeño refugio.

La leonera va cogiendo forma para dar cobijo a la nueva inquilina. Una inquilina a punto de conocer a su anfitriona.

Desvío la mirada de mis tareas. Se escuchan ruidos de cerradura en la entrada… Se abre la puerta… Se quita los zapatos (una costumbre que se convertirá en mi propia costumbre, al igual que la de todos los rusos)… Se oye una voz: “Hello”.

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