¿Por qué brindará esa luz?

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Cuando todo parece acabado, la luz siempre asoma por un pequeño rincón. Da igual quién sea, qué sea o dónde suceda. Lo importante es que ilumine.

Mi estancia en Moscú fue más breve de lo esperada. Poco trabajo y muchas ganas de trabajar. Mala combinación. Pero una cosa lleva a otra. Y a mí, de Moscú a Múnich.

Aquella luz me trajo hasta aquí apenas unas semanas atrás, y mi vida ha sufrido un giro de 360º. El abismo ya no asoma, sino que me ha invadido por completo. El verano llega a su fin y aparece septiembre repleto de rutina que inunda la vida de la gente, excepto la mía. El camino, hasta ahora marcado por la universidad, se ha esfumado de mi horizonte. Me he topado con una rotonda con múltiples salidas. Pero la vida marca sus ritmos y nosotros los pasos. Hubo que elegir  y ahora llega la pregunta: ¿Será la correcta? No lo sé. Solo el tiempo lo dirá.

Siento nostalgia, por mis compañeros, por mis amigos, por lo que fue mi vida durante 4 fugaces pero intensos años. Toca dejar atrás una de las etapas más bellas que he vivido por el momento. Pero, ¿volvería ahora a la universidad? No lo sé.

Mi historia se ha detenido, o quizá no haya hecho más que echar a andar.

Siento emoción. Por mi nueva vida, mi nueva ciudad y las nuevas historias que están por construirse. Empieza un nuevo yo, con nuevos retos y nuevos sueños. Veamos qué encontramos.

Querido Múnich, espero que me acojas a las mil maravillas, porque esa luz ilumina de forma grandiosa. Para construir algo grande y duradero. Para seguir llenando de huellas el preciado camino. Brindo por ello y por aquello que me espera.

Yo no sé lo que es el destino. Caminando fui lo que fui. ¡A seguir caminando! – Silvio Rodriguez

 

 

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